José María Rubio
Socio director de Grant Thornton en la Región de Murcia
Las empresas de servicios profesionales nos encontramos en un momento determinante. En un entorno en constante evolución, condicionado por la incertidumbre global y la irrupción de nuevos fenómenos tecnológicos, afrontamos el reto de adaptarnos a las nuevas necesidades del mercado sin perder los valores, el rigor profesional y la empatía que nos definen.
Como resultado, vivimos una evolución del propio modelo de negocio de los servicios profesionales todavía más centrados en el cliente. El complejo escenario actual provoca que las empresas necesiten un acompañamiento más personalizado, basado en la creación de valor y los resultados tangibles. Todo ello aumenta la necesidad de ser más eficientes, pero también abre la puerta a nuevas vías de ingresos.
Los avances tecnológicos representan otro de los grandes impulsores del cambio. En el último año ha quedado demostrado que las implicaciones de la Inteligencia Artificial en la industria van mucho más allá de meras pruebas de concepto. La IA es una herramienta que ya se está implantando en operaciones estratégicas para mejorar la eficiencia, la calidad y el alcance de determinados servicios, combinando sus soluciones tecnológicas con el juicio experto de nuestros profesionales. Este enfoque permite ser más eficientes y liberar tiempo para tareas de mayor impacto, además de reforzar el papel estratégico de las firmas.
Además, el sector avanza hacia modelos operativos basados en el análisis y la optimización de los datos para mejorar la toma de decisiones, anticipar riesgos y ofrecer recomendaciones más precisas y personalizadas a los clientes. Aquellas organizaciones que inviertan en gobernanza del dato no solo ganarán eficiencia operativa, también reforzarán su rol como socios estratégicos, capaces de generar impacto real y medible en un entorno complejo y exigente.
Por último, la búsqueda de talento también está viviendo su particular reinvención. Más allá de la necesaria atracción de capacidades técnicas, para la industria resulta imperativo contar con profesionales con una mentalidad abierta y capaces de adaptarse con rapidez a este entorno desafiante. Atraer, formar y retener profesionales con estas características es determinante para sostener una propuesta de valor diferenciada. Para ello, es imprescindible contar con proyectos sólidos y con propósito. En un contexto de extrema competitividad, debemos ser capaces de construir propuestas atractivas que cuenten con una visión estratégica a largo plazo.
En este sentido, la consolidación del sector supone un paso lógico para impulsar la creación de plataformas más sólidas, capaces de competir en un mercado global, manteniendo el foco en la calidad, la gobernanza y la generación de valor. El optimismo no ha abandonado a los servicios profesionales, ya que siete de cada diez directivos del sector se muestran positivos respecto a la evolución del negocio, según nuestras investigaciones de futuro.
Nos encontramos ante un cambio estructural de los servicios profesionales que requiere innovación, talento y visión a largo plazo. Las firmas que integren estas dinámicas en su operativa diaria, reforzando su rol como socio de crecimiento del tejido empresarial, no solo obtendrán una transición exitosa, sino que también serán capaces de liderar el próximo ciclo de desarrollo económico y social.