María Dolores Pagán
Directora territorial de Cajamar en Murcia
La agricultura, la ganadería y la acuicultura no solo definen el paisaje de la Región de Murcia, sino que también sostienen buena parte de su economía y de su empleo. En una comunidad marcada por la escasez de agua y la presión climática, el sector primario ha sabido reinventarse para seguir siendo competitivo y convertirse en uno de los motores agroalimentarios de España.
En nuestra Región, el sector agroalimentario se consolida como uno de los grandes motores económicos, ya que representa el 11 % del PIB y el 14 % del empleo total. Nuestra industria alimentaria es dinámica, con una elevada capacidad exportadora, productos diversificados y desempeña un papel estratégico en la transformación de materias primas agrícolas y ganaderas. Buena parte de las frutas y hortalizas que llegan a los mercados europeos salen de explotaciones murcianas, donde la innovación, la tecnificación y el uso eficiente de los recursos se han convertido en una necesidad más que en una opción.
La agricultura regional combina tradición y modernidad. A los cultivos históricos se han sumado sistemas de producción avanzados, riego de alta eficiencia y un fuerte impulso a la agricultura ecológica, un segmento que gana peso año tras año. Este modelo ha permitido a la Región posicionarse como referencia nacional en producción sostenible, pese a un contexto marcado por la incertidumbre hídrica y el encarecimiento de los costes.
Junto a la agricultura, la ganadería mantiene un papel relevante en la economía rural murciana. El sector porcino, en particular, genera empleo y actividad en numerosas zonas del interior, contribuyendo a fijar población y a sostener una amplia cadena de valor que va desde la producción hasta la industria transformadora. Aunque menos visible, su impacto económico y social resulta clave para muchas comarcas.
La acuicultura completa este triángulo productivo. Con una costa relativamente corta, Murcia se ha especializado en especies de alto valor como la lubina, la dorada o el atún rojo, situándose entre las comunidades más productivas por kilómetro de litoral. Un subsector que crece apoyado en la innovación tecnológica y en la demanda creciente de proteína marina de calidad.
En este escenario, la implicación de entidades financieras como Cajamar se ha convertido en un factor determinante. Nuestra implicación con el sector no solo se refleja en los servicios financieros especializados que ofrecemos, sino también en el ecosistema de conocimiento que hemos construido desde nuestros inicios con estudios, jornadas técnicas e iniciativas ligadas a la sostenibilidad y la innovación.
Así, con un 15,1 % de cuota de mercado en financiación al sector agroalimentario, nuestro compromiso va más allá de ser una entidad financiera. Buscamos ser un aliado que permita a los productores tomar decisiones informadas para el desarrollo y futuro de sus negocios, siendo esta una de nuestras señas de identidad y diferenciadoras del resto de entidades. Desde la gestión eficiente del agua hasta la bioeconomía o la digitalización de explotaciones, en Cajamar nos hemos posicionado como un socio estratégico para agricultores, ganaderos y acuicultores que afrontan un entorno cada vez más exigente.
El futuro del campo murciano pasa por seguir avanzando en competitividad, sostenibilidad y valor añadido. Los retos son evidentes, pero también lo es la capacidad de adaptación de un sector que, con el respaldo adecuado, continúa demostrando que es una pieza clave del presente y del futuro económico de la Región y de España.